Realmente te extraño, me haces demasiada falta, he intentado sacarte de mí, pero es imposible, todos los días estás en mi mente, a dónde voy me acompañas en mis pensamientos, a veces quiero averiguar si por alguna razón tú tambien me extrañas, al menos si me recuerdas tantito, al menos si dices ¿qué será de ella?

La otra vez que nos encontramos de casualidad en el autobus, no sabes cómo me puse no sabía si sonreir o estar seria, te vi tan delgado, tan trémolo, tan débil, sentí la necesidad de tomarte entre mis brazos y decirte que te había extrañado tanto, pero reprimí todo sentimiento y sólo escuchaba lo que me contabas y yo te contaba cosas fantásticas que me iba de maravilla, que todo bien, que estaba muy bien (mentía) y me preguntaste sarcásticamente si ya me había casado y yo te dije no, que estaba muy joven para eso, que no pensaba echar a perder mi libertad, y tú me dijiste:  'Hay algo en tu expresión y en tus palabras que no concuerda, dices que no te quieres casar sin embargo tu mirada y tus gestos parecen contradecirte', entonces yo te dije: 'La verdad es que yo alguna vez pensé casarme (contigo), pero ahora ya no, ya no pasa por mi mente'.

Mientras conversabamos nuestras miradas coincidieron y yo me tapé la cara con mis manos dejandote ver mis ojos entre mis dedos, y de manera juguetona te dije: ¿Qué me miras?, ¿acaso piensas que he envejecido? y tú me miraste con esos ojos, y sonreíste y me seguiste mirando mientras yo puse mi puchero de niña engreída y sonreíste con más ganas y volteaste el rostro hacia la ventana como no queriendo recordar, de pronto en un arranque de querer liberarte del sentimiento extraño que tenías, la mencionaste, querías hablar de ella, puta madre!, ídiota!, me dolió escuchar su nombre; afortunadamente mi paradero estaba cerca, te corté la conversación con diplomacia y me despedí, al bajar del autobus no te quise ver, te odie, pero vi que tú te despediste por la ventana, alzaste tu mano como en los viejos tiempos y desde aquel día no te he vuelto a ver ni de lejos ni en sueños, y me siento tan vacía, tan desolada, tan estúpidamente mal.

Hoy a dos días de acabarse el año no sabes cómo quisiera mandarte un mail deseándote feliz año, o llamarte y decirte feliz año, pero no lo haré, porque no vale la pena revolcarse sola sobre una cama de recuerdos rotos, no vale la pena extrañar a alguien que no te extraña, no me vales si no sientes ni cariño por mi, pero mierda!, te extraño, te extraño, no te puedo sacar de aquí y he decidido no sacarte, he decidido que te quedes conmigo por siempre, ya no quiero luchar contra ti, tú puedes estar con esa, pero yo te tengo acá conmigo. Ya comencé a decir estupideces.

A ti que me abandonaste luego de 5 años y medio de relación (desde los 17 juntos), a ti que me dejaste hace mas de un año te deseo feliz año, y si por allí te peleas con esa, reconsidera que aquí estoy todavía parada en el mismo sitio, tejiendo y destejiendo esperándote como Penélope a Ulises, como la loca del Muelle de San Blas, te espero porque no pienso ir a reconquistarte porque "EL AMOR NO SE RECONQUISTA, EL VERDADERO AMOR NUNCA SE PIERDE, ESPERA TODA LA VIDA Y A VECES HASTA VARIAS VIDAS" y yo te esperaré muchas vidas más porque sé que en algún momento te darás cuenta de que nosotros no podemos estar separados y nosé por qué, pero siento la corazonada de que te estás cansando y me estás extrañando, siento que tú piensas en mi, pero tienes miedo, tanto como yo, lo que daría por saber lo que sientes, y si me equivoco, igual sé que piensas en mí (caray sigo hablando piedras)...